La historia de la Hepatología en Chile se inicia en la epoca de los 40, bajo el auspicio de la Medicina Interna. En esos años el nivel de la Medicina había alcanzado niveles muy altos en los Hospitales donde se hacía docencia e investigación. Grandes Maestros como Hernán Alessandri Rodríguez en el Hospital del Salvador, Rodolfo Armas Cruz en el Hospital San Juan de Dios y Alejandro Garretón en el Hospital José Joaquín Aguirre, estimulaban el estudio de las enfermedades hepáticas dada su frecuencia en el país.
El Dr. Héctor Ducci Claro, después de una estadía de perfeccionamiento en USA, dedicado al estudio del metabolismo de la bilirrubina, trae consigo la idea que para el estudio de las enfermedades hepáticas es indispensable contar con un laboratorio especializado y crea en el Hospital del Salvador un “Laboratorio de Hepatología”. Héctor Ducci merece ser reconocido como el Padre de la Hepatología, que nace como una nueva disciplina dentro de la Gastroenterología. Hombre dotado de una inteligencia superior y con gran dinamismo, introdujo una batería de pruebas hepáticas relacionándolas con la clínica y propuso luego una clasificación original de las ictericias , dividiéndolas en pre-hepáticas, hepáticas y post-hepáticas. Esta clasificación obtuvo una difusión internacional que culminó al aparecer en la primera edición del revolucionario texto “Principles of Internal Medicine” de Harrison y colaboradores en 1950. El año anterior, Héctor Ducci había publicado la primera monografía sobre el tema titulada “Ictericias y Laboratorio”.
En 1955 el Dr. Ricardo Katz Ugarte vuelve a Chile también de USA, e inicia con gran inteligencia y creatividad la investigación
de las hepatitis virales. En aquella época, se reconocían sólo dos formas de hepatitis virales, una forma infecciosa, epidémica y otra por inoculación que recibían diferentes nombres: a la primera se le denominó virus A por los ingleses y IH por los americanos, y la por inoculación virus B o hepatitis por suero homólogo.
El estudio de la epidemiología de las hepatitis virales en nuestro medio fue de gran importancia para establecer no sólo su frecuencia sino también los posibles factores de riesgo. Los programas de vacunación que aparecieron años más tarde se orientaron en estos trabajos para determinar cuales serían los grupos más susceptibles. En 1955, la prestigiosa revista médica “Gastroenterology” publica el trabajo “Treatment of acute hepatitis with cortisone and antobiotics” de los autores Ducci H, Katz R y Alessandri H, siendo considerado el “Golden paper” de ese año por los editores del journal.
Mi interés en la hepatología se inicia en 1954, al tener el privilegio de efectuar mi tesis de pregrado bajo la tutoría del Profesor Ducci. En 1955, poco tiempo después de recibir mi título, ingresé al Servicio de Medicina Interna dirigida por el Dr. Hernán Alessandri, para integrarme como un miembro más del equipo de “hígado”, decidiendo así, en forma definitiva, mi dedicación a las enfermedades hepáticas. La línea de investigación de las hepatitis virales fue continua a pesar de la terrible pérdida del Profesor Ducci, que falleció en 1959 súbitamente, víctima de un infarto cardíaco a los 43 años de edad. Su muerte significó un duro desafío para continuar nuestro trabajo, pero nos estimuló y nos llevó años más tarde a incorporar rápidamente los marcadores de la hepatitis; los primeros estudios del entonces llamado Antígeno australiano se iniciaron en 1968, y presentamos nuestros resultados en Buenos Aires en 1969 y luego en Londres en 1970, siendo los primeros trabajos efectuados en Latinoamérica. En la década del 70, se agregaron los marcadores del VHA y en 1990 por fin el del caprichoso virus NoA-NoB reconocido como VHC. Durante estos años el Dr. Jorge Rakela fue parte importante de nuestro equipo, lamentando su partida a trabajar en USA en 1974. También es necesario recordar a los Drs. José Zacarías y Patricio Brinck, pediatras que dedicaron gran parte de su esfuerzo a las enfermedades hepáticas y con los cuales hicimos trabajos en conjunto, comparando la frecuencia de las infecciones virales en niños con la de los adultos .
En 1992, algunos años después de haberme trasladado al Hospital José Joaquín Aguirre y con la ayuda del INSERM, creamos el Primer Laboratorio de Biología Molecular dedicado a los virus de la hepatitis, permitiendo introducir las nuevas técnicas y avanzar en el conocimiento de las enfermedades causadas por ellas. Tuvimos la oportunidad de efectuar una corta estadía en el Instituto Pasteur y la Dra. Gabriela Muñoz permaneció durante dos períodos de 1 año, perfeccionándose en el Instituto Pasteur, siendo ello vital para el desarrollo de este proyecto. En el último tiempo contamos con el valioso aporte del BQ. Mauricio Venegas. En el Hospital José Joaquín Aguirre, en la década de los 60, los Drs. Héctor Orrego Matte y Enrique Baraona efectuaban importantes trabajos sobre la hipertensión portal y sus complicaciones. Por diferentes razones H. Orrego emigraría a Canadá y E. Baraona a continuarN sus estudios en USA. Paralelamente, Mario Plaza de los Reyes como nefrólogo y con la colaboración del Dr. Alberto Bardi como hepatólogo iniciaban el estudio de los primeros diuréticos orales y la influencia de la insuficiencia hepática en la función renal. En el mismo hospital, José Manuel Orellana Alcalde iniciaba el estudio de las hiperbilirubinemias no conjugadas ligadas a la genética, difundiendo los nuevos conceptos sobre el tema en nuestro medio. Su gran experiencia clínica lo llevó a la publicación en 1970 de la monografía “Ictericias e Hígado” que fue muy apreciada por médicos y estudiantes. En 1978 aparece una 2ª edición, y en 1986 la monografía Hepatitis viral con la colaboración del Dr. Ivo Sapunar, hepatólogo de Viña del Mar, dedicado principalmente al laboratorio. El Dr. José Manuel Orellana junto con el Dr. Ricardo Katz, hoy desaparecidos, merecen ser recordados como los grandes especialistas de las enfermedades hepáticas de su época.
En la década de los 70, en la Universidad Católica de Santiago, Jorge Gumucio, Vicente Valdivieso y Flavio Nervi inician el estudio de los ácidos biliares y posteriormente, los mecanismos de la litogénesis. Sus trabajos han sido publicados en el extranjero y llevaron al Dr. Gumucio a trabajar con éxito en USA. Esta línea de investigación continua vigente; agregándose otros colaboradores como Iván Marinovic, Carmen Covarrubias, Juan Carlos Glasinovic, Luigi Acattino y Marco Arrese. Quisiera destacar al Dr. Marinovic, quien fue un prestigiado docente e investigador, falleció en marzo de 1998 tras una larga enfermedad, y nuestra Sociedad instauró el premio "Dr. Iván Marinovic" que se otorga a aquellos becarios de gastroenterología autores del mejor trabajo de investigación presentado en nuestro congreso anual. Recientemente, al equipo de trabajo de la UC se incorpora el Dr. Alejandro Soza iniciando nuevos estudios de las hepatitis virales y Robinson González se especializa en hepatocarcinoma.
Durante la década de los 70, en el Hospital del Salvador fructificaron importantes líneas de trabajo bajo el permanente estimulo del Dr. Katz. Así el Dr. Humberto Reyes inició el estudio de la relación entre hígado, embarazo y hormonas femeninas, línea que se ha profundizado con estudios en USA y Europa, siendo respetada mundialmente y en continuo desarrollo. En los últimos años se han incorporado nuevos rostros a este centro hospitalario: la Dra. María Isabel Jirón desde el Hospital San Juan de Dios y Dr. Rodrigo Zapata orientando sus actividades en torno al trasplante hepático. Desde los inicios de esta nueva disciplina, el hospital San Juan de Dios ha sobresalido por su profundo conocimiento de las enfermedades hepáticas formando destacados especialistas como los Drs. Juan Ramón Soto, María Isabel Jirón, Hugo Silva, etc. El Dr. Rodolfo Armas Merino ha contribuido a difundir en nuestro medio el conocimiento del difícil metabolismo de la Porfirias y la etiopatogenia del daño hepático asociado.
En 1963 se crea en el Hospital San Borja una Unidad de Hígado, multidisciplinaria, dedicada al estudio de la enfermedad hepática producida por el alcohol. Ello se debió al espíritu visionario e inteligente del Dr. Guillermo Ugarte Manterola, a quien recordamos en forma especial. Seguiría estos estudios el Dr. Hernán Iturriaga, incorporándose más tarde el Dr. Guillermo Silva y el Dr. Roberto Segovia. Los resultados obtenidos han dado grandes luces sobre la enfermedad hepática alcohólica y a su vez, la adicción al alcohol, resaltando la valiosa contribución de un experto mundial sobre el tema, el Dr. Yedi Israel.
En 1984 me trasladé del hospital del Salvador al hospital J. J. Aguirre como jefa del Centro de Gastroenterología, recibiendo una gran acogida entre sus distinguidos miembros. Ello me permitió interesar en el estudio de las enfermedades hepáticas a nuevos miembros que se fueron perfeccionando en el extranjero. En 1985 ingresa el Dr. Javier Brahm quien desarrolló una gran carrera, reconocida no sólo en Chile, sino también en al extranjero, siendo uno de nuestros hepatólogos más destacados y actualmente Jefe de este Centro.
Recordamos con orgullo al Dr. Jaime Chesta, quien en 1987 inicia en Chile en forma original, la investigación de la flora intestinal y la asocia con complicaciones importantes de la cirrosis hepática. Su contribución ha sido reconocida en todo el mundo. Su muerte prematura e inesperada en 1993, lo alejó de nuestro lado, dejando un espacio difícil de llenar. La Sociedad Chilena de Gastroenterología instituyó un Premio que lleva su nombre en reconocimiento a su labor. Sus trabajos aparecen como referente importante en todos los estudios sobre el tema.
En la segunda mitad de la década de los 90, el Dr. Jaime Poniachik desarrolla con gran éxito la línea de esteatohepatitis, logrando importantes avances en su conocimiento, además participa en el equipo de trasplante hepático. El Dr. Danny Oksenberg participa activamente con el grupo de trasplante hepático. Este grupo de hepatólogos del Hospital de la Universidad de Chile, bastante homogéneo, ha contribuido permanentemente al perfeccionamiento de nuevos médicos que tienen especial interés en el hígado, y ha logrado que la Escuela de Post-grado a través del Departamento de Educación Continua de la Universidad de Chile, cree una estada de perfeccionamiento en Hepatología durante 1 año, que es reconocida oficialmente y que cuenta con respaldo financiero, habiendo terminado su estadía el primer becado en 2005, e iniciando ya un segundo becado en el 2006.
La historia del desarrollo de la hepatología en Chile no estaría completa sin destacar la introducción del trasplante hepático en el tratamiento de la insuficiencia hepática. El primer trasplante hepático se realizó en 1985, por el Dr. Juan Hepp en el Hospital Militar de Santiago, secundado por la Dra. Mónica Zaror como hepatóloga internista. Posteriormente, se han desarrollado otros programas en la Clínica Alemana, Clínica Las Condes, Hospital Luis Calvo Mackenna, Hospital del Salvador, Universidad de Católica, Hospital de la Universidad de Chile. El éxito de estos programas se ha debido no sólo a la habilidad de los cirujanos (Erwin Buckel, Mario Uribe, Juan Carlos Díaz, etc) sino también a la formación de grupos multidisciplinarios, hepatólogos, internistas, patólogos, infectólogos, etc.
Actividades societarias de la hepatología en Chile
Durante años los cursos, mesas redondas y trabajos de investigación sobre enfermedades hepáticas se desarrollaron bajo el auspicio de la Sociedad Médica de Santiago en colaboración con la Sociedad Chilena de Gastroenterología.
En 1967, después de una estadía de perfeccionamiento en Londres, en el Royal Free Hospital, bajo la tutoría de la Profesora Sheila Sherlock e imitando las reuniones que se efectuaron allí, iniciamos en el Hospital del Salvador reuniones informales cada 15 días, donde analizábamos los casos clínicos con estudios anatomopatológicos (autopsias o biopsias hepáticas) con la ayuda invaluable del distinguido patólogo Dr. Sergio Donoso; concurrían en forma entusiasta Vicente Valdivieso, Hernán Iturriaga, Guillermo Ugarte, Ricardo Katz, entre otros que en el momento no puedo recordar.
El entusiasmo de reunirse se acentuó después de la fundación de la Sociedad Latinoamericana para el estudio de las Enfermedades Hepáticas en 1968, siendo un cirujano brasilero, el Dr. Silvano Raia el motor principal de esta iniciativa. Curiosamente el Dr. Raia había trabajado en Londres, en la unidad de Hígado del Royal Free en el metabolismo de la bilirrubina, aunque su principal interés era la cirugía, tuvo la visión que una sociedad favorecería el diálogo internacional y haría progresar la hepatología. Más tarde Raia efectuaría el primer trasplante hepático latinoamericano, y luego el primer trasplante hepático de donante vivo en el mundo.
La sociedad Latinoamericana efectúa una jornada cada 2 años, la segunda de ellas y la primera en Chile, se efectuó en 1970 en Viña del Mar, con gran éxito y con la asistencia de hepatólogos chilenos, argentinos, brasileros, venezolanos, etc. Además asistieron importantes invitados extranjeros como Hans Popper, una de las figuras mundiales más destacadas en el campo de la hepatología. Varios hepatólogos chilenos han sido Presidentes de la Sociedad Latinoamericana: Ricardo Katz, Marta Velasco, Guillermo Ugarte y Juan Carlos Glasinovic.
En 1980 las reuniones tomaron el nombre el nombre de Club de Hígado y sólo en 1990, se crea la Asociación Chilena de Hepatología. Esta tiene un presidente, un vicepresidente y un directorio asesor. No posee miembros inscritos propiamente tal. Su trabajo es apoyado con entusiasmo por numerosos hepatólogos que encuentran en ella una manera fácil de intercambiar experiencias y formar grupos entre diferentes hospitales, no sólo de Santiago sino también de provincia, entre ellos destacada participación han tenido los Drs F. Fuster y A. Marchese de la V región.
Durante esta narración me he referido a los hepatólogos con un criterio de selección basado en un análisis de sus actividades académicas de investigación, de docencia, organización y participación en cursos y simposios. La mayoría de ellos ha efectuado estadías de perfeccionamiento en centros de excelencia mundial dedicados al estudio de las enfermedades hepáticas. La generosidad de estos centros, no sólo ha profundizado sus conocimientos, sino también ha creado lazos que han permitido más tarde que otros más jóvenes puedan acceder a iguales beneficios. Debemos recordar a Cecyl Watson, Telfer Reinolds, Hans Popper, Sheila Sherlock, Serge Erlinger, Eugene Schiff, Juan Rodes, Jay Hoofnagle, Roger Williams, Irwing Arias entre tantos otros que nos han ayudado.
Consultados un numero importante de los médicos nombrados en esta narración, la mayoría se considera como Hepatólogos dentro de la especialidad de gastroenterología. Si bien algunos desearían dedicarse solamente a las enfermedades hepáticas, todos reconocen que no es posible dada las condiciones actuales de nuestra medicina. El futuro nos dirá cual será la evolución se esta disciplina en Chile y si será reconocida como una verdadera especialidad como ocurre en países más desarrollados.
Al terminar, quisiera disculparme si he omitido algunos nombres que deberían haber estado presentes, ya que ha sido en forma involuntaria y espero que ello se tome con la debida benevolencia.
Marta Velasco R.
Profesor Titular Medicina, Sección de Gastroenterología. Hospital Clínico Universidad de Chile.
Gastr Latinoam 2006; Vol 17, Nº 2: 168-171
|